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martes, 8 de abril de 2014

asi comienza la cuarta novela de mi autoria

dcorpse es el unico de esta pagina que ha leido 3 (y la tercera aun no termina) de mis 4 novelas, asi que hasta que el termine esa tercera no deberia leer este capitulo, pero si quiere es bienvenido.

Capitulo 1

“durante años vivimos en miedo, miedo y esperanza, nuestro país estuvo asediado por dragones verdes, cuando estos desfilaban por el cielo hacían que todos nos encogiéramos en nuestras aldeas, el único que no s brindaba consuelo era Dios, ninguno de los paganos comprendía esto, pero nuestro creador nos dijo como tener poder, a lo largo de los años que vivieron nuestros ancestros bajo el control de los dragones, el nos mostró el camino, nos dijo que un día un continente aparecería, asi que nos preparamos, todos podemos usar nuestro poder, pero no contra los dragones, esas criaturas son enviadas para castigar, para probar la fe de quienes vivimos aquí, así que con nuestro poder aumentado subyugamos a cientos de pueblos, a lo largo de los milenios conseguimos poder más allá de nuestras fantasías, pero siempre albergando terror mudo por la justicia que sobrevolaba nuestra nación.

Un dia vimos que se habían cumplido las profecías, a solo un mes de distancia, una enorme extensión de tierra apareció, a toda prisa seguimos los consejos de Dios para construir aquello que nos llevaría a nuestro destino, las manos callosas, sangrantes, muchos de los súbditos paganos fallecieron en la construcción, pero siempre había mas, al fin la flota estaba lista, cuatro años construyendo y a tiempo mil embarcaciones que dieron cabida a toda la población de Terraland, desde los artesanos mas humildes hasta nuestro rey, todos partimos como un bosque de ese lugar condenado, a pesar de que varios querían llevar esclavos, nuestro señor nos dijo que a donde llegaramos todos podrían ser esclavos nuestros, asi que los liberamos, quemamos nuestras casas y envenenamos nuestras reservas, nadie de los paganos debía vivir a costa de lo que nosotros tuvimos, eso sin contar con que no estábamos ofreciendo los sacrificios de personas y comida a los dragones desde hacia un año (teníamos que hacer reservas para el viaje) por lo que vendrían por ellos, si, quienes carecían de fe no merecían un continente, aun uno tan arruinado como el nuestro.

El viaje fue sin contratiempos, perdimos unas cien naves que viajaban al frente, pero no era problema, solo gente de baja ralea viajaba ahí, esas naves eran tributo para los dragones de mar, quienes tomaron cada una de nuestras ofrendas y nos dejaron pasar, yo iba en la nave de los soldados rasos del primer regimiento de nuestro señor,  ahí pude contemplar a quienes no siguieron las pautas de dios y murieron en aguas cenagosas teñidas de rojo, lo mas que hice por ellos fue rezar.

Arribamos al dia diez del año 10000 D.N (después de nuestro señor) las playas eran vastas y el continente se alzaba como una sola montaña,  arribamos a una ciudad pequeña, eran pescadores, una ves que eliminamos a todos los guardias interrogamos a la población, al parecer era nueva la ciudad debido a un cataclismo que tenía menos de cinco años de haber ocurrido, eso coincidia con nuestros designios, unos cuantos de los que se resistieron usaron magia, nada peligroso, no con nuestros sacerdotes de batalla, estos usando la gracia divina nos protegieron mientras masacrábamos  eliminábamos a esos enemigos.

Ahora que ya establecimos cabeza de playa, las tropas comienzan el desembarco, la belleza de la arena sin calcinar, bosques frondosos que susurran felices ante la llegada de los siervos de Dios, mullido pasto en el que nuestros pies descansan durante los ascensos, bellezas como solo una criatura sagrada pudo haber creado. Las criaturas que viven aquí se resisten muy poco,  cuando conocen la ira sagrada la mayoría huyen del poder, hemos tenido pocas bajas, sin embargo confio que pronto todas las naves desembarquen y pongamos fin a todos los paganos que se infiltraran en el continente dejado a nosotros por Dios.

Sinceramente

Cabo Ackeman”

No puedo seguir leyendo esta porquería, el cabo me mira como si fuera una obra sagrada, ¡pff! A quien importa lo sagrado, lo mando a prisa a prepararse, mucha fantasía en sus letras, que bueno que me lo dio a mí, un sacerdote lo pondría en esos estúpidos volúmenes de literatura nueva que llaman “la nueva revelación”  aquí no hay tiempo de ninguna de esas estupideces, el cielo solo amanece con más enemigos, solo hay dificultades a cada paso, muerte por metro, ¡nadie dijo que estarían bien armados! ¡nadie me advirtió que incluso los ancianos se resistieran, pelean todos contra nosotros, con miedo, sabiendo que morirán, ¡solo son aldeanos! Esto no es ilidico, esta invasión es un infierno, Greenland es un infierno.



 
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